Por Mayra Guadalupe Canseco Merino
Lic. en Etnología, ENAH
Resumen:
En el marco de un proyecto de investigación sobre la introducción de la música regional mexicana en la Sierra Tarahumara, este texto se perfila como una breve reflexión, producto de dos temporadas de campo: la primera en el mes de julio del 2021, que me permitió observar e identificar la presencia de las chilenas en la Sierra Tarahumara, y la segunda, en el mes de abril del año en curso [2022], que sirvió para observar en qué contextos escuchan la música Chilena, pero no solo esa, sino identificar que tienen gusto por la música regional mexicana y con ayuda de algunos hombres que trabajan en la pizca de Sonora, lograr observar una posible causa por la cual llegó la música sureña a oídos de los rarámuri; en ese sentido se toman en cuenta fenómenos económicos y sociales, tales como la migración temporal de los jornaleros rarámuri en la pizca, así como la venta de canastos llamados “guares” en la ciudad de Creel, Chihuahua, que es un centro ecoturista, como factores para la introducción de nueva música.
La introducción de música regional del sur de México a regiones centrales o norteñas es un fenómeno digno de ser estudiado, sobre todo en espacios como la llamada Sierra Tarahumara, que se encuentra en uno de los estados más al norte de México: Chihuahua; se sabe que los estados del norte, al tener ciudades fronterizas, son receptores de miles de migrantes de todas partes de América, principalmente de Honduras, Guatemala y Haití, así como de dentro del país: Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Chiapas e Hidalgo, de ahí que valga la pena describir el tipo de influencias que se encuentran en estos puntos de contacto.
Estas migraciones temporales agrícolas, que se dan por falta de trabajo en sus tierras de origen, reúnen migrantes en la pizca de diferentes productos en distintas épocas del año. Este trabajo aunque es temporal se vuelve parte de la vida de muchas familias que esperan su inicio para mejorar su economía.
Introducción
Los rarámuri se encuentran en la Sierra Madre Occidental ubicada en los estados de Chihuahua, Durango y Sonora; esta es una cadena montañosa que alcanza de 1700 a 3000 msnm, así como profundas barrancas. En la sierra nacen los ríos que constituyen la línea divisoria de agua del estado de Chihuahua con otras entidades. La familia rarámuri que nos brindó techo durante la temporada de campo que aquí se refiere se localiza en la ranchería Sorichike, que está en el municipio Batopilas.
Los rarámuri viven en rancherías que a su vez tienen ranchos distribuidos; esto es así porque en cada rancho vive un núcleo familiar y ahí mismo está la parcela donde mayormente se siembra maíz, frijoles y otros alimentos como lechuga, flor de calabaza, ajo, cebolla, cilantro, etc.
Ellos hablan la lengua rarámuri y son agricultores, su economía se basa en cultivar su propio alimento, así como la cría de chivas, cerdos, pollos etc. Son un pueblo que danza para no morir; uno de sus ritos más importantes es la Semana Santa, conocida por ellos como Noríroachi, que significa “dar vueltas”. Sin entrar en detalles, vale la pena señalar que la fiesta es el fin y comienzo de un año, y ellos bailan para purificar el nuevo año de todo lo malo e impuro. Uno de sus principales objetivos en la vida es seguir danzando para que el mundo no se acabe; la danza también ayuda a atraer las lluvias, que —ellos mencionan—, llega el 24 de junio, en la fiesta de San Juan.
Sus danzas las llevan a cabo con la música llamada pascola y matachines, que se tocan con instrumentos a base de cuerdas como guitarra y violín, y con tambor. Esta música la escuchan en su vida cotidiana: al llevar a pastar a las chivas, o al celebrar una tesgüinada, que es un acto distintivo de las comunidades rarámuri.
Actualmente ya no se escucha solo ese tipo de música, pues ya tienen más contacto con otros géneros musicales, como la música regional mexicana, por ejemplo. En ese sentido, me interesa estudiar la introducción de las chilenas y otros géneros musicales a la Sierra Tarahumara y cómo poco a poco formó parte de su vida cotidiana. ¿Qué factores influyen en la llegada de géneros regionales como la chilena en la Sierra Tarahumara?
Para este trabajo, la metodología empleada es cualitativa ya que la investigación tiene un carácter exploratorio. Se llevó a cabo a partir de un estudio de caso, utilizando diversas técnicas como entrevistas no estructuradas, observación no participante y participante, el uso de herramientas tecnológicas como memorias SD, bocinas y celulares y por último la recolección de información bibliográfica.
Desarrollo:
Música para danzar y danzar para vivir.
En la Sierra Tarahumara se escuchan pascolas y matachines. La música, como ya lo mencioné anteriormente, es muy importante para la vida del rarámuri, pues ayuda a ordenar el mundo desde su lógica.
Actualmente ellos no solo escuchan estos dos tipos de música; a sus ranchos ha llegado una gran diversidad musical como la banda, la cumbia, el narcocorrido y otras formas de música regional mexicana, como la huasteca y la chilena. Pero, ¿cómo llegó? Y ¿quiénes la escuchan?
Al platicar con un técnico de la estación de radio XETAR “La voz de la Sierra Tarahumara”, que se dedica a poner en su mayoría capsulas culturales sobre la vida del rarámuri y música de la misma región, decía que el 70% de la sierra escucha la estación y el otro 30% que suelen ser negocios, escuchan otra estación ya que prefieren escuchar corridos o narcocorridos. La gran mayoría de comerciantes son chabochis, término empleado por los rarámuri al referirse al no rarámuri, al mestizo. De cierta forma, los chabochis no se sienten identificados con el tipo de música que reproduce la XETAR.
Por el contrario, al adentrarse a lo alto de la sierra, específicamente en la ranchería Sorichike y Munérachi, en el municipio de Batopilas, vemos otro tipo de gustos musicales, principalmente la ya conocida pascola y los matachines, pero también se logra percibir este gusto por la música regional mexicana como las huastecas, cumbias de Veracruz y Puebla y las chilenas de Oaxaca y Guerrero, en su gran mayoría mixtecas.
Las reproducen en bocinas portátiles que cargan con luz eléctrica o con pilas solares, Estas bocinas las venden en diversos lugares como Creel, Guachochi, hasta las tienditas de Munérachi, Guisuchi y Sorichike, también se venden memorias SD en precios que oscilan los 200 y 250 pesos mexicanos, y vienen con música precargada, en sus portadas tienen títulos como Tarahumaras y chilenas, cumbias, guitarras y violines. Incluye vídeos.
Al preguntarles yo qué tipo de música les gusta escuchar o bailar, mencionaban las chilenas, teniendo claro que no son originarias de la sierra Tarahumara, sino de Oaxaca.
¿En qué contextos escuchan música?
El núcleo familiar en el que me encontraba escuchaba música en distintos momentos del día, al dormirse siempre ponía música aproximadamente una hora y al finalizar apagaban la luz, mientras cocinaban o hacían tortilla, al tejer los canastos llamados “guares”, al llevar a pastar a las chivas, cuando iban al aguaje por agua para el proyecto Sembrando Vida, en cumpleaños como fue el caso de Adelina y lo que más llamó mi atención, en la misma fiesta de Semana Santa.
La música de otras regiones se ha ido introduciendo poco a poco en las familias rarámuri. Hablando con el señor Herculano que es el encargado de los pascoleros, me comentaba que en la fiesta de semana santa a los morocos (buenos) les ponen música pascola y a los fariseos (malos)1 les ponían música huasteca, así mostrando que son conscientes que la música que escuchan que no es pascola ni matachines, es hecha por chabochis y no por un rarámuri. También me parece interesante ver que las han ido introduciendo en sus fiestas sagradas tan importantes como la de Semana Santa.
Migración temporal.
En las dos últimas décadas del siglo XX, se ha dado una ola migratoria por parte de los estados del sur de México al norte del país, este con el fin de sobrevivir a las desigualdades económicas y sociales que se presentan en sus lugares de origen; la gente que migra suele ser perteneciente a distintas regiones como la montaña alta de Guerrero, Oaxaca, La Costa Chica, Puebla, Hidalgo, entre otras zonas un poco más alejadas del sur. También vemos la migración temporal y permanente, internacional y nacional; aquí nos enfocamos solo en la migración temporal agrícola en territorio nacional.
Al igual que los estados del sur y sureste, los rarámuri tienen problemas económicos y sociales. Ellos también tienen como principal práctica económica la agricultura, siembran para su autoconsumo y hacen canastos de palma llamados “guares” que bajan a vender a Creel Chihuahua, un poblado que en los últimos años se ha vuelto turístico por Barrancas del Cobre y el tren Chepe.
Al encontrarse en precariedad, salen a buscar nuevas fuentes de ingresos en diferentes ciudades como Cuauhtémoc o estados como Sonora, ellos hacen esta migración estacional por lo menos una vez al año y máximo cuatro meses, ahí logran conocer gente de diferentes partes de México.
En una plática que tuve con el señor Gilberto que fue el que me recibió en su casa, mencionaba que él cuando era joven y trabajaba en la pizca de Sonora conoció a gente de Oaxaca que era negra y que hablaba otra lengua que no es el rarámuri. En otra ocasión hablando con Obdulia, su nieta, me decía que su hermana mayor ya la llevó a Oaxaca y que ahí conoció gente negra, que le daba miedo ver el color de su cara.
Reflexión:
Pienso que la introducción de estos géneros musicales se debe a la migración agrícola temporal y permanente de personas a la pizca que se da en algunas zonas del norte y noreste del país, como Sonora, Cuauhtémoc Chihuahua, Sinaloa, Baja California entre otras regiones, dependiendo la temporada agrícola.
Al llegar gente principalmente del sur, hacen un intercambio musical tomando a la pizca como un centro de recepción étnica que permite conocer la diversidad cultural de México y expandirla a distintas regiones como la Sierra Tarahumara y de esta forma permite que expresiones culturales como la música se difundan alrededor de México sin ser estos géneros necesariamente comerciales.
La difusión musical que alcancé a percibir en la Sierra Tarahumara me pareció significante porque aunque la música huasteca y las chilenas no son originarias de ahí, logran mostrar a través de sus letras la realidad que también viven los rarámuri y lo mismo pasa con las pascolas que escuchan lejos de su lugar de origen. El significado que pueden darle a la melodía o a la letra va a variar en cada persona, pero lo común es bailar esa música e incorporarla a la vida cotidiana de la sierra.
A lo largo de la investigación, logré darme cuenta que no a todo lo que le llaman chilenas son chilenas, sino que estos tres principales géneros “chilena, cumbia y huasteca” son confundidos con el primer género.
Si bien, mi hipótesis no puede ser demostrada o refutada por la poca información que se logró recolectar, queda pendiente para futuras investigaciones al respecto.
Material fotográfico:

Ilustración 1. Portada de disco. Pascolas.

Ilustración 2. Olivia teje guares mientras escucha música en su bocina.


Referencias:
Rojas R. Teresa, “Migración rural jornalera en México: La circularidad de la pobreza”. En:
Revista Iberofórum, Universidad Iberoamericana A.C., Ciudad de México, 2017, vol. 23, pp.
35.
Quiroz M. Aydeé, “Del olvido al no me acuerdo, los jóvenes neo-rurales en la costa chica de guerrero”. En: Revista de la COESPO Oaxaca, op. N°33 nueva Época, 2013.
Martínez C. Beatriz, Identidades masculinas rarámuris ante la migración y la sobrevivencia.
En: Revista SciELO, Ciudad de México, may. /ago. 2019.
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0186-72102019000200337 Gallegos Zorayda, “El despojo de los Tarahumaras”, El País, 15 de mayo de 2022.
https://elpais.com/especiales/2018/campo-mexicano/chihuahua/despojo-taraumaras.html Gutiérrez Donaciano, “Rámpora”, Museo Nacional de Antropología, 20 de mayo de 2022. https://mna.inah.gob.mx/detalle_pieza_mes.php?id=116
Etnias México, abril 2018, “Economía Tarahumara”, ETNIAS, 18 de mayo de 2022.
“¿Cuándo son las celebraciones rarámuris?”, ChepeExpress, 21 de mayo de 2022. https://chepe.mx/cuando-son-las-celebraciones-raramuris/
Camacho R. Juan R., junio 2018, “La tesgüinada, más que una borrachera”, el heraldo de Chihuahua, 19 de mayo de 2022.
https://www.elheraldodechihuahua.com.mx/analisis/la-tesguinada-mas-que-una-
[1] En la fiesta de semana santa se recrea una lucha entre el bien y el mal, se representa a Jesús con los morocos y a los judíos con los fariseos, de esta forma se hace una lucha limpia que al final de cada año, termina ganando el grupo de morocos y así triunfa el bien. La frase “música chilena” es común escucharla en la gente, preguntas qué música quieren escuchar o qué música les gusta y ellos responden pascolas, matachines y chilenas. Lo que me parece importante es que no han modificado su vestimenta al escuchar esta música, pues por lo regular los hombres que ya visten de pantalón son los que escuchan banda y narco-corridos