Análisis reflexivo para la implementación de estrategias didácticas para el desarrollo cultural de niños indígenas | Carlos Villalpando Martínez

Autor: Carlos Villalpando Martínez
Lic. en Sociología por Universidad de Guanajuato
c.villalpandomartinez@ugto.mx

Resumen:

El presente texto trata de ilustrar una propuesta educativa para realizarse en el albergue del Centro de Desarrollo Indígena Loyola  (CDIL) en León, Guanajuato, con fecha de junio 2021, en el que se detectó la necesidad de realizar talleres para la recuperación del desarrollo cultural, en los cuales se implementó el aprendizaje colaborativo para generar en los alumnos el compañerismo y la socialización, mediante la combinación del juego como estrategia didáctica que permitió el mejoramiento de habilidades sociales, culturales y motrices en los alumnos, ayudando al docente y a los maestros de la escuela a diseñar clases inclusivas y participativas para los alumnos.

Palabras clave: Aprendizaje Colaborativo, Juego, Socialización.

Introducción:

El presente texto trata de relatar las actividades implementadas en el albergue del CDIL,  en León, Guanajuato, mismas que fueron realizadas en colaboración de agentes claves como maestras, trabajadoras sociales y directivos de la institución, ya que sin ellos hubiera sido imposible acceder al mismo, ya que el hermetismo del cuidado de los niños en situación de violencia requiere de privacidad y atenciones especiales para no dañar su integridad, al ser una muestra de 8 niños de entre 8 y 9 años, quienes presentan un deterioro en las habilidades sociales, motrices y educativas, proponiendo actividades para su mejoramiento.

Partiendo de ello se desarrolló un programa de trabajo en el que se incluyeran alumnos del CDIL en relación con el aprendizaje colaborativo que es cualquier actividad dentro de un contexto educativo, en donde los alumnos ayuden a construir el conocimiento entre ellos mismos, para estudiar los materiales de la clase, tareas, dinámicas y demás actividades desarrolladas en el aula ya que es un proceso en donde intervienen factores biológicos, económicos, culturales y sociales, según Collazos & Mendoza (2016).

Fuente: El País: «Un grupo de niños indígenas emberá consulta un libro durante una clase, en marzo de 2021, en Puru Embera, provincia de Colón, Panamá. En tiempos de pandemia y sin conexión a internet, estudiantes como ellos reciben lecciones gracias a profesores que se desplazan largas distancias hasta sus comunidades. LUIS ACOSTA (AFP)».

Así mismo la complementación del juego que satisface necesidades de colaboración, compañerismo, reforzando vínculos entre los alumnos y docentes, ya que a través del mismo se aprende por medio de actividades que les son de fácil acceso a los alumnos y crean diversos complementos sociales, potenciando también habilidades motrices y que ayudan al aprendizaje educativo de los alumnos.

Los objetivos del ensayo fueron realizar una construcción teórica pero también práctica de ambas estrategias, que desembocaron en la implementación de 2 talleres, que compaginaron actividades físicas, motrices  y reflexivas para la construcción de significados culturales, dentro del eje de desarrollo cultural, que al verlo como un externo y mediante la observación de sus significados, ayudaron al docente a comprender variables que no son propias de su área de trabajo, pero que fue necesario para poder ayudar a los alumnos a recordar algo muy importante, las raíces culturales, la convivencia y la participación social.

Desarrollo:

El Centro de Desarrollo Indígena Loyola (CDIL) es una escuela ubicada en León, Guanajuato, que cuenta con un preescolar, primaria y secundaria, donde se atienden alumnos indígenas y cuya población foco son los hijos de jornaleros agrícolas que vienen a la ciudad a trabajar en el campo en la colecta de chiles, garbanzo, maíz, al cuidado del ganado, botánica y venta de alimentos varios, se cuenta también con un albergue temporal para familias que no puedan acceder a una vivienda digna.

Uno de los factores que condiciona los rendimientos escolares es la migración, ya que las familias de los alumnos llegan a la ciudad a trabajar al campo para producir en temporal, pero regresan a sus ciudades de origen, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, para esperar a un nuevo trabajo, repercutiendo con los contenidos educativos de los alumnos que regresan con ellos, perdiendo la continuidad en sus clases y que está relacionado con elementos culturales de las familias, quienes prefieren que los niños trabajen a que estén en la escuela desarrollándose académicamente.

A causa de la pandemia del COVID-19, la escuela dejó de ser el lugar dónde se albergaba una cantidad de 110 estudiantes, que por cuestiones laborales, económicas y de migración, varios de los mismos regresaron a sus ciudades de origen, imposibilitando su impacto en la escuela, por su parte el albergue tuvo la encomienda de seguir trabajando con los niños de las familias, son 8 alumnos, quienes oscilan entre 8 y 9 años respectivamente, manteniendo diversas problemáticas como la sobre explotación laboral, la violencia en su entorno y el descuido por parte de sus padres.

El acercamiento principal se dio con una de las trabajadoras sociales, quien es una de las principales cuidadoras del albergue para niños del CDIL y que fungió como mi informante clave en las estrategias implementadas en los talleres para los niños, ya que al ser un docente externo los mismos tienen poca confianza para el acercamiento del grupo a otros entornos educativos, en el que primero participé como un observador participante, para ganar la confianza de los alumnos, para después poder impactar con las actividades de la clase.

El grupo etario de los alumnos se encuentra en el estadio de las operaciones concretas de entre 7 a 11 años, según Linares (2007), quién refiere que es en ésta etapa en la que los niños empiezan a utilizar operaciones mentales básicas y la lógica para reflexionar sobre los hechos y los objetos de su ambiente, su pensamiento es menos rígido y se convierte en flexible, mismo que interpreta el mundo a través de la seriación, clasificación y conservación.

El trabajo se enfocó en el aprendizaje colaborativo, que se entiende según Collazos y Mendoza (2006), como el uso por parte de la escuela de pequeños grupos, ya que en el caso del albergue temporal con 8 niños, de forma que trabajen juntos por medio de dinámicas y juegos para comprender mejor los temas, socializar y desarrollar aptitudes motrices, favoreciendo su aprendizaje, los estudiantes trabajan colaborando para desarrollar un avance global, en el que los conceptos de clase son aprovechados para el alumno.

Se pudo observar los alumnos aprenden más cuando realizan actividades prácticas, ellos comprenden por medio del ejemplo, mediante mecanismos de observación guiada de lo que se han podido relacionar con su entorno, para aprender conceptos como el nacimiento o la vida, se les explica con ejemplos que han visto toda su vida, si su padre trabaja en la pizca de chiles, con ganado o en la recolección de alimentos, ellos aprenden con el ejemplo de lo que conocen, el nacimiento se explica con la plantación de la semilla, la germinación, la pizca y su consumo.

Pretendiendo utilizar al juego como una estrategia que promueva el aprendizaje de los niños, ya que según Muñoz y Sánchez (2020) consideraran que a diferencia de otras especies los seres humanos se caracterizan por la interacción social, que es una variable aprendida a lo largo de la vida y a través de la misma el hombre crea y traslada la cultura de manera acumulativa, utilizando el juego como un proceso de socialización en la que por medio de canticos, actividades y replicadas de los saberes ancestrales se transmitieron las convenciones culturales y roles del grupo, orientadas a todo un simbolismo por la forma de las constelaciones, planetas y ciclos solares, representando etapas como la infancia, adolescencia y adultez.

Alumnos participantes de planteles de Santa Catarina, Ojos Negros, San José de la Zorra, Maneadero, San Antonio Necua y Mexicali. Fuente: El Vigía.

La generación de actividades concretas para los alumnos del albergue se fundamenta en la ejecución de actividades colaborativas por parte de los alumnos del grupo etario para desarrollar acciones que les permitan tener objetivos comunes para alcanzar una meta educativa, para trabajar también en equipo y crear una sana convivencia , ya que el aprendizaje debe ser un sistema diseñado que organice a los integrantes del centro para cumplir con los objetivos de la clase, según Collazos & Mendoza (2006).

Una de las estrategias didácticas que permitieron la colaboración de los alumnos es el juego, que es una de las actividades más conocidas en el mundo, por medio de él se realizan actividades amenas para fomentar la convivencia y la socialización de las personas, por su parte el juego en el salón de clases ayuda a construir un aprendizaje significativo para los alumnos, el cual requiere una serie de pasos, esfuerzo y tiempo para realizarlos, desde una planeación estratégica que complemente las actividades de esparcimiento con las educativas, según Minerva (2002).

Los alumnos del CDIL, tienen una peculiaridad distinta de los niños de León, ellos viven en un entorno que les condiciona a un grupo social distante, provocado por el rechazo cultural de no ser parte activa de la comunidad, viéndolos como un extraño y que por la misma individualidad de sus historias de vida no construyen significantes comunes, uno de ellos es la poca permisibilidad y el acceso al tiempo que tienen en sus hogares, siendo que por su misma situación los niños no tienen desarrolladas habilidades sociales y de juego, es por ello que en el albergue se potencializan ésas actividades para propiciar ambientes sanos de convivencia y de aprendizaje.

Las estrategias didácticas consideran al juego como una herramienta que propicia el conocimiento con la ayuda del entretenimiento, produciendo satisfacción para los estudiantes, ya que gracias a él pueden acceder a momentos de relajación, después de las jornadas laborales que tienen durante las tardes, ya que en ese sentido se fortalecen las cualidades se socialización de los alumnos ya que aprenden valores, dinámicas, seguridad y mejora la atención del grupo, buscando alternativas para la colaboración como un estímulo del aprendizaje, según Minerva (2002).

Las clases que se realizan en el CDIL tienen como objetivo abordar la ciencia en entornos culturales diversos, ya que el universo de estudio en el que se realizan y los alumnos mismos tienen como base culturas diferentes y se manejan desde una cosmovisión de la realidad distinta a la occidentalizada, así mismo ven a la escuela, sus clases se enfocaron en ver los contenidos como tal, considerando la inclusión en el aula y la forma en la que se interiorizan los conocimientos, lo que provoca que los alumnos aprendan de forma colaborativa.

La pregunta que se hacen los profesores es qué tipo de ciencia se enseña a los alumnos y cómo se enseña, en la que Gallego et al ., (2017), aseguran que el problema de la enseñanza para los alumnos indígenas radica en que los mismos profesores desconocen las epistemologías nativas de los alumnos, lo que hace muy difícil relacionar el conocimiento occidental y tradicional que se enseña en los planes de estudio del país para conformarlo en el entramado cultural de los estudiantes, ya que los profesores son los que deben ayudar a los estudiantes a transitar y estar en movimiento entre lo tradicional y cultural, para poderse relacionar con el mundo que cada vez más exige a las minorías a integrarse para ser parte de la maquinaria del estado.

En el CDIL se busca que se incluya en la enseñanza la ciencia de cada cultura, incorporando los conocimientos tradicionales del mundo de la vida, hacia una abstracción de la realidad y de los momentos de la práctica docente, por medio de lo autóctono  y las nociones del buen vivir, ya que se realizan cursos de herbolaria y medicina tradicional, en la cual los estudiantes se dieron cuenta de la importancia de los conocimientos de antaño, desde una explicación funcional y científica, así como la conservación de sus tradiciones, nutriendo los saberes de la botánica con la medicina, aprendiendo también técnicas de conservación, técnicas medicinales, realizando talleres de venta y emprendimiento.

Facilitadora Educativa, CONAFE. Fuente: El Sol de Toluca

Aplicación:

En el contexto de la combinación del aprendizaje colaborativo que tiene la intencionalidad de realizar actividades que provoquen en los alumnos la socialización y el aprendizaje de la cultura, que su éxito se relaciona con la interdependencia positiva, que es el mecanismo que incentiva la participación dentro de los alumnos, en este caso de los niños del albergue del CDIL, teniendo una razón para trabajar juntos, la premisa básica es que los actores sociales interactúen entre sí para lograr los objetivos del taller.

El taller se compone por la realización de 2 actividades que se realizaron en una intervención educativa de 1 día por fines prácticos de la muestra, ya que por el hermetismo del resguardo por parte de las autoridades y de la misma escuela se tuvo que realizar de esa manera, el juego tuvo que despertar el interés de los alumnos con las actividades a continuación descritas:

Rally educativo:

Intencionalidad, que los alumnos interactúen entre sí para lograr un objetivo del aprendizaje, el taller constó de una actividad de 20 minutos en la que los alumnos se dividieron entre 4 estaciones en la que se organizó a los niños por parejas y en la que cada estación fungirá como un stand informativo de las tradiciones de las culturas, Otomíes, Mixtecas, Zapotecas y Náhuatl, con la ayuda de las cuidadoras del centro se pudieron coordinar las actividades dentro del lugar y el docente fungió como el moderador en coordinar a los niños para que pasaran por cada espacio.

El desarrollo del juego permitió que los alumnos construyeran sus propios conocimientos a través de la participación activa y el aprendizaje colaborativo por medio del juego, el rally que se realizó en el CDIL, promovió la exploración, indagación e investigación activa para que el aprendizaje fuera significativo que implica la necesidad de considerar cuestiones clave como punto de partida de los objetivos, construir un conocimiento de las culturas que se encuentran dentro de la escuela, habilidades motrices por las actividades de los niños y las capacidades para promover el cambio, en la que los participantes resuelvan jugando en función con los conocimientos previos con los grupos que se va a trabajar.

El juego como estrategia de enseñanza pudo ser empleado entre distintos ángulos, desde las estrategias de enseñanza tiene connotaciones motivadores previas para los talleres o de las clases, ya que es una herramienta que determina los conocimientos previos de los estudiantes, en este caso de las culturas dentro del CDIL respecto al tema a desarrollarse, si se emplea como un elemento para la clase ayuda a potencializar el aprendizaje significativo, para las habilidades de comprensión y cierre de los alumnos, que ayuda a combinar el aprendizaje colaborativo por medio de parejas, para finalizar en una actividad integradora en la que los 4 equipos pudieron observar cuales eran las diferencias o similitudes de las culturas, realizando una motivación para los mismos.

Dibujo y cuentos:

Otro taller que se implementó fue realizar un taller de dibujo, cuyas instrucciones fueron crear elementos que recordaran y les gustaran de sus lugares y culturas de origen, el tiempo fue de 15 minutos para elaborar los dibujos de manera individual, en cartulinas que fueron llevadas por el docente, con mesas de crayolas, colores y plastilina, su objetivo fue identificar cuáles son los elementos más importantes para ellos, realizando la colaboración de los alumnos, pero construyendo significantes para los docentes quienes observaron de manera práctica su uso en la actividad.

Finalizando la misma dinámica se propuso juntar todos los elementos de los dibujos para crear una historia, se ha observado que los niños del CDIL, propiamente los alumnos del albergue reaccionan positivamente por medio de cuentos o leyendas para entender los elementos culturales de su entorno, las historias fueron construidas con la ayuda de las instructoras y el docente para hacer ver la historia de las culturas como algo holístico, pretendiendo cultivar en ellos el asombro y la concientización de elementos que ven en la vida diaria pero no se interiorizan.

El juego es socialmente un fenómeno que surge en respuesta de las necesidades de los alumnos del CDIL, de desarrollar la convivencia por parte de los alumnos e incentivarlos a participar en actividades que no son comunes para ellos, con base en la necesidad de interrelacionarse con sus pares, a través del mismo los alumnos comprenden y construyen la necesidad social y cultural, a través de dinámicas como el rally que es activo ya que los niños tienen que correr hasta las estaciones y observar los elementos primordiales, ya que desde la exploración ellos interpretan el mundo, mediante una actividad libre, limitándose al espacio físico y al control por parte del docente para evitar que se pierda el sentido de la práctica, haciendo que los niños se motiven en participar en el evento pero también en las clases, desarrollando habilidades sociales y culturales, Contreras & Venturo (2015).

Conclusión:

El objetivo del ensayo fue realizar la aplicación de las estrategias didácticas por parte del docente para complementar la teoría del aprendizaje colaborativo y el juego para observar las dinámicas de participación social y cultural de los niños del albergue del CDIL, ya que los mismos presentan dificultades para relacionarse con su entorno, otros compañeros y la escuela, que es el elemento primordial para su participación en la sociedad.

Al tener un conocimiento previo de la situación de los alumnos desde la investigación y la observación participante se promovió el vínculo necesario para realizar los talleres, que fueron significativos en la construcción del conocimiento por parte del docente y de los alumnos, implementando otra parte de la educación y de la docencia, que son los talleres y las dinámicas, en el sentido de la direccionalidad de las prácticas docentes que ayudan a garantizar la seguridad y el crecimiento de los actores sociales en cuestión.

El propósito del ensayo fue impactar de manera positiva en los alumnos que carecían por la dinámica cultural y las situaciones individuales de cada persona, al ser miembros de un grupo con dificultades provocadas por la carencia económica, afectiva y de la violencia que sufren en su entorno familiar, ya que presentan identificaciones conductuales atípicas a niños de su edad, como dificultades para socializar, relacionarse en entornos ajenos al grupo y la escuela, pero que por medio de acciones se pueden mejorar su situaciones de vida, ya que fue un proceso transversal, pero pretende ser longitudinal para impactar a largo plazo.

La eficacia de la intervención fue positiva, ya que con la ayuda de los actores sociales primordiales como las maestras, trabajadoras sociales y directivos se pudieron hacer los talleres con los alumnos, el rally funcionó como una dinámica en la que los alumnos podían interactuar con su cultura, la información, historias, elementos sociales y con los mismos compañeros, creando un ambiente de participación en el que conociendo las variables de la cultura podían comprender mejor los conceptos.

La actividad del dibujo y la historia, se identificó que fue una estrategia que ayudó a los alumnos a desarrollar su creatividad y a recordar situaciones positivas de su entorno complejo, pero que fue algo que les hizo aprender acerca de su importancia, por su parte el cuento guiado por los dibujos, ayudó a que los niños dieran elementos para que el docente pudiera comprender las dinámicas sociales y culturales de sus vivencias, para así mismo construir significados.

Los talleres al ser tan cortos, por parte del capacitador tuvieron deficiencias estructurales, ya que al ser un docente externo el rol como facilitador del aprendizaje colaborativo y el juego fue de primer orden, lo que se percibía como positivo en una actividad de un día puede no ser longitudinal, el reto se encuentra en realizar una participación social y educativa activa para impactar realmente en las necesidades de los estudiantes.

Referencias:

Collazos, César Alberto, & Mendoza, Jair (2006). Cómo aprovechar el «aprendizaje colaborativo» en el aula. Educación y Educadores, 9(2) ,61-76.

Contreras, G., & Venturo, R. (2015). El juego como estrategia didáctica para el aprendizaje del patrimonio cultural. Qhapaq Ñan, (1), 1-5.

Gallegos, L., Calderón, E, & Flores, F. (2017). Un análisis multicultural sobre la noción del color en niños de una comunidad indígena a partir de una intervención educativa. Revista mexicana de investigación educativa, 22(74), 837-861.

Linares, A. (2007). Desarrollo Cognitivo: Las Teorías de Piaget y de Vygotsky. Universidad Autónoma de Barcelona. (1), 1-29.

Minerva Torres, Carmen (2002). El juego: una estrategia importante. Educere, 6(19) ,289-296.

Muñoz, G., & Sánchez, E. (2020). El juego y el juguete en el mundo indígena en Norteamérica: aportes a la visibilidad y educación de la infancia. Arte, Individuo y Sociedad, 32(4), 969-988. https://dx.doi.org/10.5209/aris.66239

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