Por una libertad sexual | Azul Cipactli Nieto Zaragoza

“El erotismo es el principio monárquico que cibernéticamente fluye en las estructuras del ácido desoxirribonucleico.

—Salvador Dalí

Autora: Azul Cipactli Nieto Zaragoza
Lic. en Etnología, ENAH

El cuerpo humano como objeto ha tenido diferentes definiciones, algunas metafóricas y otras un tanto más objetivas, como la de masa que ocupa un lugar en el espacio, hasta un receptor de las creencias y prácticas humanas que permean en las emociones: el cuerpo físico y mental; estas últimas están íntimamente relacionadas con las necesidades del entorno:

Entre el individuo y lo que lo rodea se supone toda una trama de inferencias que hacen que tal disposición, tal acontecimiento, tal cambio en las cosas provoque efectos mórbidos en el cuerpo y que, inversamente, la constitución frágil del cuerpo se vea favorecida o desfavorecida por tal circunstancia

Foucault, 2014: 114

Es por ello que las relaciones sociales moldean por completo la cosmovisión de lo que Foucault llama “el cuidado de sí”, ya que una de las principales necesidades es mantener el cuerpo lo más sano posible para así poder llevar a cabo las labores que sustentan el mundo material creado por el humano. La finalidad es, pues, el evitar alguna enfermedad, y procurar tener ciertos hábitos que le permitan al cuerpo desarrollarse correctamente y así prolongar la vida del animal humano. Entre estos modos de ser y actuar para mantener el mejor estado del cuerpo están los regímenes sexuales en los que una persona “sana de cuerpo y espíritu” debería llevar a cabo en su vida cotidiana.

Estos regímenes sexuales han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad; sin embargo, en la actualidad existen factores externos que han modificado las formas de concebir la salud sexual: se ha pasado de una abstinencia a un libre ejercicio, pero ¿realmente podemos hablar de un libre ejercicio sexual cuando nuestras prácticas están íntimamente relacionadas con el mercado capitalista que rige nuestra relación con el mundo real y por ende, que busca su mantenimiento con un consumo constante y necesario para nuestra supervivencia?

Baumann nombra a las relaciones sociales modernas como sociedades líquidas, las cuales racionalizan las necesidades del sistema para mantenerlo vivo y que, así, las economías mundiales no se desplomen. El tiempo transcurre rápidamente en las ciudades; los individuos no tienen tiempo para relacionarse racionalmente con otros sujetos. La alimentación tiene que ser fast, y los espacios tienen poca perdurabilidad. El mercado global se apropia por completo de los cuerpos o capital humano, que produce ganancias económicas: “la importancia del objeto [cuerpo] frente a la función [capital]”(Fromm, 2012: 14).

El sistema abre sus opciones de satisfacción de necesidades a través de diferentes maneras de concebir la necesidad, entrando aquí el mercado de la pornografía, la cual, satisface nuestra necesidad por mantener nuestra libertad emocional, sexual y la salud pública. Es decir, el cuerpo, al capitalizarse, entra en la dinámica de mercado oferta-demanda que se requiere para la construcción de las industrias sexuales, que, gracias a la apertura de las fronteras imaginarias (ideológicas) y físicas por medio de la red, hacen posible el consumo fácil e incluso gratuito del material pornográfico a escala mundial; a través de plataformas digitales como Facebook y Only.Fans, o páginas como PornHub o YouPorn.

Las dinámicas dentro de las producciones pornográficas reflejan el cambio de paradigma entre las sociedades sólidas y líquidas, ya que, en las primeras, el tipo de dinámicas presentes en este tipo de materiales son socialmente castigadas (en menor escala para el sexo masculino), debido a que el acto sexual únicamente se lleva a cabo en el nicho marital, monogámico y binario. Mientras que los contenidos gráficos líquidos[1] rompen con la normatividad sexual sólida de cada uno de los sectores culturales de donde provengan los actores y los consumidores; es decir, buscan una libertad de la expresión sexual; al autoconocimiento y autoexploración para la satisfacción básica del placer.

Pero, la dinámica oferta-consumo que existe dentro de estos espacios líquidos, no solo se basa en las normativas estéticas de la sociedad consumidora, sino que también lleva consigo una serie de actos que pueden llegar a perjudicar los cuerpos grabados, ya que el principal objetivo es la satisfacción del consumidor, lo cual llevará al límite la salud física y emocional del capital humano. Es decir, la producción industrial se adapta a las necesidades visuales del cliente por medio de la elección de los actantes que cumple ciertos requisitos estéticos, así como su disponibilidad para llevar acabo cierto tipo de juegos sexuales fuera de la realidad que proveen a las industrias pornográficas una mayor cantidad de ingresos.

A pesar de que el cuerpo dentro del mercado se ha abierto, así como el consumo, esto no implica que las fronteras ideológicas aún no permeen en la concepción del sexo, por lo que es mal vista la libertad de expresión en el área sexual. Por esto, adolescentes y jóvenes recurren a la pornografía como un medio de educación que trae consigo estragos de seguridad e insatisfacción sexual, ya que los límites de los actos, así como la estética reflejada en los actores no son congruentes con el sexo real, así como con el cuerpo natural del humano. Es por ello que posturas pornográficas neoliberales apelan a la creación de porno consciente de los estereotipos estéticos, la diversidad de género y la realidad del acto sexual a través de nuevas formas de expresión sexual que atraviesan por el erotismo. Permitiendo así disfrutar del placer propio a través del Otro, sin violencia y con una nueva visión del desnudo corporal.

BIBLIOGRAFÍA

Bauman, Zygmunt (1999). Modernidad Líquida.

Foucault, Michel (2010). “Historia de la sexualidad, 3. La inquietud de sí”. Ed. Siglo XXI.

Fromm, Erich (2012). “¿Es el amor un arte?” en El arte de amar, Páidos, México.

Gonzales Reyes, Ronald Andrés, (2013). El erotismo prohibido: un mecanismo estructurado y estructurante de los mecanismos de poder.

Sánchez Peña, Yesenia Edith (abril, 2012). La pornografía y la Globalización del sexo. Fuentes Humanísticas.


Notas

[1] Este término parte del autor, el de sociedades líquidas.

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